Como todos los coleccionistas saben, desde ese sello y muchos mas que le siguieron, se produjo un milagro biológico: el rostro de la reina Victoria, que tenía entonces 21 años, conservó inalterablemente, a lo largo de 61 años, su “eterna juventud”. De tiempo en tiempo se intentó conseguir de la reina el permiso para sustituir el dibujo del sello por otro mas contemporáneo, pero la reina se aferró con quisquillosa fidelidad a su efigie juvenil. Solo en alejadas demarcaciones postales como Canadá, Terranova y Nueva Zelanda, toleró mas tarde ser representada en los sellos con la figura de una dama entrada en años con las tocas de la viudez. Pero en Gran Bretaña y en muchas colonias siguió con su cabeza de solterita hasta que1901, en que murió a la edad de 82 años.Merece destacarse especialmente una notable carácterística del primer sello de correos impreso en negro. La impresión se realizó mediante planchas de acero que contenían en total 240 sellos, 20 filas, cada una de 12 piezas, el equivalente a
No fue exento de problemas este inicio. Censuras, críticas, recelos de todas las clases acogieron esta innovación. Así, en los primeros días de aparecer el nuevo sello, cundió el rumor de que la goma contenía gérmenes tóxicos, que al ser humedecidos con la lengua podían transmitir enfermedades contagiosas. En realidad, la goma estaba hecha con un inofensivo engrudo de fécula de papas (patatas).
Tampoco fue cosa fácil el estampillado. Hill descubrió que el matasellos rojo, utilizado primero, podía ser borrado fácilmente por medios quimicos, con el peligro de que los sellos fueran usados fraudulentamente otra vez. Entonces se sustituyó por tinta negra, pero tampocó resultó mucho mejor. Además se observó que el estampillado negro sobre sello negro, no se destacaba suficientemente. Por esta razón, a partir de 1841 los sellos se imprimieron en un color pardo rojizo que permitía percibir mejor el estampillado.
Esta innovación tuvo tal aceptación que las imprentas debian trabajar dia y noche para satisfacer la demanda (500.000 por día). Sin embargo, las enfermedades infantiles del sello fueron vencidas y el sello se expandió por todos los confines de
Además de contribuciones personales, el presente texto fue extractado del libro de Max Büttner – Romanticismo de los sellos de correos. Madrid 1942.

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